El próximo 12 de julio conmemoraremos una vez más nuestra especialidad médica y pensamos que es propicia la oportunidad para meditar un poco sobre el oficio y sobre nosotros sus oficiantes.

Empecemos por recordar que esta fecha, se escogió por ser el día del nacimiento William Osler (12 de julio 1849, Bond Head, provincia de Ontario, Canadá) reconocido como el padre de la Medicina Interna, entendida esta como la medicina clínica por excelencia.

Y es que sin duda, Sir William Osler  ha sido el médico más influyente del siglo XX. De él se ha dicho que sirvió a tres naciones (Canadá, Estados Unidos de Norteamérica e Inglaterra).

La enseñanza al lado del paciente; fue la base de su quehacer docente y el eje del currículo integrador de la ciencia representada en los libros y la experiencia de la mirada médica, con el cual inauguró la escuela del Johns Hopkins.

De sus tantas enseñanzas durante su día a día, por las salas de los hospitales, queremos mencionar estas dos:

“El deseo de tomar medicamentos es quizá la característica más importante que distingue al hombre de los animales” y “Uno de los primeros deberes del médico es educar a las masas a no tomar medicamentos”

que cobran especial relevancia en la actualidad, en nuestro país, con el establecimiento de la Ley Estatutaria de la Salud, (1751 de 16 de febrero de 2015), que nos devuelve nuestra ancestral autonomía, arbitrariamente arrebatada por los intermediarios de la prestación de los servicios de salud y que además nos reconoce la característica gremial más importante: la capacidad de regirnos por nuestras propias reglas, en un marco de racionalidad científica y humanismo:

Ley 1751, CAPITULO III

Artículo 17. Autonomía profesional. Se garantiza la autonomía de los profesionales de la salud para adoptar decisiones sobre el diagnóstico y tratamiento de los pacientes que tienen a su cargo. Esta autonomía será ejercida en el marco de esquemas de autorregulación, la ética, la racionalidad y la evidencia científica.

Por ello y actuando en concordancia con nuestra propuesta de gobierno de la ACMI, acogida por ustedes hace ya 3 años; de construcción de una visión global, incluyente, solidaria, académica, ética y gremial, que con conocimiento, prudencia y serenidad, nos conduzca hacia el logro de una muy buena práctica médica y un mejor vivir del Internista, hemos dado ya los primeros pasos necesarios, para hacer que el gobierno de cabal cumplimiento a la Ley 1751.

Con un fuerte abrazo de colegas y amigos los saludo en esta ocasión tan especial y los invito a seguir “Promoviendo el Orgullo de Ser Internista”

Heli Hernández Ayazo MD.PhD.FACP

Presidente (2014 – 2016)

Asociación Colombiana de Medicina Interna ACMI®

Médicos para Adultos

“Promoviendo el Orgullo de Ser Internista

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